Es verdad que enero tiene fama de ser un mes raro. Después de tanto ruido, regalos y movimiento, de pronto todo parece parar. Pero justo ahí, en ese silencio, hay una oportunidad única.

En Closmosis no vemos este mes como algo que hay que “superar”, sino como un momento para volver a lo esencial. Sin prisas,sin ruido, con ganas.
Encendemos el horno, preparamos la mesa y abrimos las puertas para que empieces el año creando, a tu ritmo, como tiene que ser.

Menos hacer por hacer, más hacer por sentir

En este mes la energía es distinta, y se nota también en los talleres. Son más tranquilos, más íntimos. La gente viene con intención, con ganas de probar algo nuevo o de volver a conectar con algo que les hace bien.
Y eso se traduce en piezas con alma, en momentos compartidos que te recargan, en descubrir que sí, que también sabes crear con las manos.

Aquí no importa si nunca tocaste barro o si no sabes nada de plantas. Lo que importa es que te apetezca. Que quieras salir un rato de la cabeza y entrar en contacto con lo manual, con lo real.

Empezar bien el año también puede ser esto

Puede ser darte una mañana para ti. Una tarde con amigas. Un curso que se convierta en rutina. Un regalo que no se compra, se vive.
Tenemos talleres de cerámica, de kokedamas, de pintura sobre cristal, de joyería artesanal… y experiencias privadas si te apetece venir en grupo.

Sea como sea, enero no tiene por qué ser gris. Puede ser el inicio de algo tuyo.

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